Ya conoces a Vivid, ese descarado imperio del porno que comercializa el infame vídeo de Kim K y 30 000 películas de alto presupuesto, ¿verdad? Es imposible no esbozar una sonrisa ante sus parodias de superhéroes —capas que vuelan, capas que caen—: es la sordidez de Hollywood con un guiño, puro placer culpable adictivo. Te has visto una de ellas de un tirón, admítelo, pero espera a oír cómo sus parodias han marcado para siempre la cultura pop.
Imagínate esto: estás navegando en busca de ese placer culpable definitivo y, ¡zas!, Vivid te abre las puertas de par en par con el vídeo sexual de Kim Kardashian que dio lugar a miles de memes, además de parodias porno que te harán soltar la bebida por la nariz. Has visto los titulares, ¿verdad? Ese infame vídeo de Ray J de 2007, «Kim Kardashian Superstar», convirtió a Vivid en el rey de las filtraciones de famosos, y, maldita sea, sigue atrayéndote como el mensaje de un ex problemático a las 2 de la madrugada. Te adentras más y te encuentras en una madriguera de más de 30 000 películas XXX del autoproclamado líder mundial del entretenimiento para adultos. Vivid tiene parodias porno para días: piensa en «Not the Bradys», donde te ríes de esos giros cursis de las comedias de situación de los 70 convertidos en algo obsceno, o en «Storm of the Century», que se burla de los desastres meteorológicos con mucha más «penetración». Recuerdo mi primer atracón; un segundo te estás riendo y al siguiente te estás masturbando, preguntándote cómo consiguen clavar el sarcasmo tan a la perfección.
Las galerías de Vivid Girls también son diferentes: no son solo píxeles, sino tentaciones brillantes que te miran fijamente, retándote a hacer clic. Tienes clásicos de Vivid Video como «The New Devil in Miss Jones», donde la calidad de la producción se burla de Hollywood al tiempo que ofrece lo mejor de sí misma con más fuerza que cualquier giro argumental. Es una genialidad sarcástica, la verdad; parodian de todo, desde «Star Wars» hasta los superhéroes, y te quedas pensando: «¿Para qué ver el original si esta versión tiene auténticos fuegos artificiales?».
No te pierdas el archivo de vídeos sexuales de famosos: Pam Anderson, Kendra Wilkinson… están todos aquí, alimentando tus fantasías del tipo «¿y si…?» con ese toque crudo y sin filtros. Vivid no solo ofrece porno; te guiña el ojo, como diciendo: «Sí, sabemos que estás enganchado». He malgastado —eh, saboreado— noches perdido en su catálogo, desde orgías hasta juergas lésbicas que parodian las comedias románticas mejor de lo que Netflix jamás podría. En resumen, te haces con una suscripción a Vivid y se convierte en tu pequeña y sucia arma secreta. ¿Demasiado cara? Quizá, pero solo esa cinta de Kim ya lo justifica, memes y todo. No solo estás viendo; estás metido en la broma, dejándote llevar por la ola de caos hilarante y cachondo que Vivid ha perfeccionado. Adelante, dale al play; sabes que te apetece.