Oye, ¿alguna vez te has encontrado conduciendo por una carretera desierta, has visto a alguien abandonado y de repente te has sentido como el conductor XXX con esa sonrisa astuta y depredadora? Vamos, admítelo, has imaginado ser el héroe sospechoso, ofreciendo llevarlo en tu coche con algunas condiciones turbias. Es vergonzoso, es divertido y, sí, un poco retorcido, pero hay más que descubrir aquí. Quédate para disfrutar del emocionante viaje que nos espera.
Oye, hablemos del salvaje mundo de «Driver XXX», donde la desesperación se une a unas decisiones realmente cuestionables. Estás atrapado en la cuneta, sin ningún medio de transporte a la vista, y de repente aparece un taxi sospechoso. Piensas: «¡Genial, me han salvado!». Pero espera, este no es un taxista cualquiera. No, este tipo tiene una sonrisa que augura problemas, y estás a punto de meterte de cabeza en un trato que no has firmado. No tienes dinero en efectivo, ni tarjeta, y este tipo te mira como si fueras el plato del día. ¿Qué haces? Bueno, en «Driver XXX» tienes que ser creativo, si sabes a lo que me refiero.
Ahora, imagínate esto: eres una de esas adolescentes guapas, apenas tienes 18 años y te has quedado tirada después de una noche loca.
Tu teléfono está muerto, tus amigos te han abandonado y este taxista falso es tu única oportunidad de llegar a casa. Te ríes nerviosamente, intentando salir del apuro con tu encanto, pero él te lanza insinuaciones más densas que un batido. Lo siguiente que sabes es que estás negociando con cosas que no son precisamente moneda de curso legal. Sí, me refiero a mamadas, polvos rápidos en el asiento trasero, todo eso.
Es muy arriesgado, pero estás desesperada y, seamos sinceros, hay una pequeña emoción en la locura, ¿verdad? ¿Que te pillen? Bah, eso es solo la guinda del pastel en este desastre.
Mira, no estoy diciendo que tú harías algo así en la vida real, pero al ver cómo se desarrolla «Driver XXX», no puedes evitar sentir vergüenza ajena y reírte al mismo tiempo. Estas chicas cachondas conocen todas las posiciones del libro, follando a lo bestia a plena luz del día, sin importarles quién las vea. ¿En público? ¡Claro, por qué no! Es como si estuvieran desafiando al mundo a mirarlas. Estás ahí sentado, con palomitas en la mano, preguntándote cómo alguien puede caer tan bajo, pero no puedes apartar la vista de la pantalla. Es vulgar, es absurdo y, sí, es bastante divertido. Así que, la próxima vez que te quedes tirado, recuerda: llama a un Uber, porque no querrás protagonizar tu propio episodio de «Driver XXX». Créeme, es un viaje que no olvidarás, pero no por las razones adecuadas.